Perseguir un sueño no es tan fácil. Perseguir un sueño es algo constante, no es algo que decís y no hacés, no lo decís mientras estás sentado comiendo pochoclos y viendo una peli.
Perseguir un sueño no es poner una meta y esperar llegar a ella milagrosamente. Y ése, es el problema a veces.
A veces el problema es cansarte, incluso cuando hacés tan poco. En mi caso el problema es la suerte, estudiando no siempre se llega, necesitás algo más, necesitás esa esencia que pocos tienen.
Es desalentador y deprimente ver cuán lejos estoy en este mismo momento de mi meta, es desalentador y deprimente ver cuán rendida estoy al insistir. Es rutinario de repente, repetirme a mí misma la cantidad de veces innecesarias lo que quiero para mi vida,
Es algo masoquista el simple hecho de existir, en estas circunstancias, es algo que te debilita, que te hace derramar lágrimas por cualquier hecho ordinario.
Y ése es el punto, ordinario? Ordinario para quién? La decepción de vivir este "day by day" me lleva a intensificar todo, a sentir hasta un diálogo de una película como algo mucho más profundo, me enceguese hasta creer lo más insulso como algo fascinante.
Perseguir un sueño, a veces cuesta pero si hay una forma de no perder nunca, es jamás dejar de perseguirlo, porque ese es el secreto.
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jueves, 23 de febrero de 2012
"La decisión", Walt.
«Y así, después de tanto esperar, un día como cualquier otro me decidí a triunfar…
Decidí ver cada desierto como la oportunidad de encontrar un oasis.Y a cada problema como un desafío para hallar una solución
Decidí ver cada noche como un misterio a resolver.
Y a cada día como una nueva oportunidad de ser feliz.
Descubrí que mis únicos rivales eran mis propios temores, y que enfrentarlos era la mejor forma de superarme.
Aprendí que lo difícil no es llegar a la cima, sino jamás dejar de subir.
Aquel día dejé de ser un reflejo de mis escasos triunfos pasados… y empecé a brillar con luz propia cada día.
Aprendí que de nada sirve ser luz… si no vas a iluminar el camino de los demás.
Descubrí que yo no era el mejor, y que quizás nunca lo fui…
Pero que lo importante es simplemente saber que soy mejor que ayer.
Aquel día perdí el miedo a perder.
Ahora sólo le temo a no ganar.
Aprendí que el triunfo más valioso es tener el derecho de llamar a alguien “amigo”.
Descubrí que el amor es más que un simple estado de enamoramiento.
El amor es una filosofía de vida.
Desde aquel día ya no duermo para descansar… simplemente duermo para soñar.
Ese día aprendí que los sueños existen solamente para hacerse realidad…»
Walt Disney.
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